lunes, 8 de noviembre de 2010

“LIBRE DE SUFRIMIENTO”


En aquella tarde de otoño el sol lanzaba sus últimos rayos de luz, mientras que en mi pensamiento se dibujaba, los recuerdos errantes de vidas pasadas, como el de los juncos que se erguían majestuosos a la orilla del nilo, cuando recordaba ser escriba de la casa de Egipto.
Mas de pronto una gélida caricia me estremeció cual profundo llamado salido de la fría tumba.
- a llegado la hora me dijo una voz cavernosa,
- de que tu lugar ocupes en el fondo de esta barca,
- mientras tu recitas estos versos del libro de los muertos,
- surcaras en el plano de lo etéreo,
- pero antes vamos a que tus deudas sean saldadas.

La vos que me llamaba, parecía el clamor de mil voces que en rumor indescriptible fue convirtiéndose en una vorágine que me consume en una oscuridad profunda,
- he ahí que vi pasar mi vida, el arrepentimiento se apodero de mi,
- pues vi la desdicha que cause a mis padres, a mi familia, a mis amigos y hermanos,
- y el odio profundo que sembré en mis enemigos profanos,
cuanto dolor yo cause y en ese preciso instante, el sufrimiento que sentí fue tan profundo y trascendente que no pude mas y me abandone,
- fui arrojado al vació y dando tumbos llegue al final del abismo
- ahí llore , llore y llore, y una dulce vos de una diosa-dama que con una pluma blanca, su frente adornaba.
Me dijo:
- levántate y comparece por que es el momento que en la balanza de la justicia tus culpas yo pese,
en un lado mis virtudes y mis logros y por otro mis mas fatales errores, la balanza se ladeaba peligrosamente y con horror observaba como un animal con cabeza de cocodrilo y cuerpo de león me veía con apetito enorme,
- llore, llore y llore y mis lagrimas a mis pies corrieron y con el agua del nilo se fundieron,
- de pronto concebí que la culpa cual suciedad profunda,
- solo me despojaba de ella,
- sumergiéndome en las lústrales aguas de las fuentes ocultas,
y fui arrojado a las corrientes del nilo
- que con estruendoso choque, en vapor se convertían
- al fundirse con el camino de fuego y ríos de lava ardiente
- surgidos en el centro candente del templo secreto.
Y al borde de la perdición y la desdicha fui abandonado cual despojo humano a las furia de un ser sediento de sangre y alimentado de perfidia,
- Set era su nombre , y se disponía hundirme en las profundas tinieblas,
Mas de pronto la potente vos de Thot (Hermes) me dijo:
- basta ya, tu has crecido y esta vida has tracescendido
- aborda ya la barca que te ha de llevar a tu destino,
- y al borde del colapso, vi surgir la luz divina en mi mente,
- y vi claramente a osiris la bella luz de oriente,
- y comprendí que yo , era “el”, el hombre dios
- que cual halcón radiante había volado,
- y que todo este juicio sucedio en mi interior
- y hoy libre de sufrimiento mi conciencia trascendio de lo inferior a lo superior
- que como dios-hombre a otro plano sublimemente me habia elevado.

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